-Estoy en ello-Making of

Making of del vídeo clip “Estoy en ello” de la cantante poblana Maho, realizado en diciembre de 2011

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Two Beers -Ragtime-

Mi buen amigo Sebastián Cruz García grabó este vídeo de la interpretación del tema Two Beers. Un ragtime con evidentes influencias de Chet Atkins, aunque la forma de tocar los bajos es del estilo Merle Travis. Compuesto hacia 1980 con una guitarra Eko de 12 cuerdas. En el video la guitarra es una Guild CT-40 de 1978.

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La Biblia Valenciana – Documental-

Después de 18 años desde su realización y tras un proceso de digitalización, reedición y subtitulación en castellano, aquí está el documental completo La Biblia Valenciana. Para mayor información, ver los articulos La Biblia Valenciana y La Biblia Valenciana -Álbum fotográfico- de este mismo blog.

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Las barrancas del cobre

La naturaleza en estado puro.

Foto Viaja por México

Al igual que los musulmanes deben visitar La Meca al menos una vez en la vida, los mexicanos deberían hacer lo mismo con las Barrancas del Cobre. Situadas en el estado de Chihuahua, en la Sierra Madre Occidental, es el más impresionante sistema de cañones del mundo. Sus precipicios cortados en roca viva de cientos de metros de altura, sus caídas de agua, alguna con cerca de medio kilómetro de altitud, un laberinto de siete cañones principales, cerca de una docena de cañones menores más profundos, con una extensión cuatro veces mayor que el Gran Cañón del Colorado y una naturaleza salvaje, la Barranca del Cobre nos brinda un paisaje impresionante y sobrecogedor.

Dentro del sistema orográfico de la también conocida como Sierra Tarahumara y  entre las barrancas más importantes se cuentan: Urique, que con 1.879 m es la más profunda de México, Batopilas, donde viven algunas de las comunidades tarahumaras más tradicionales, Oteros, Sinforosa, donde se despeñan las cascadas Rosalinda y San Ignacio, Candameña, donde se encuentran Piedra Volada y Baseaseachi, las dos cascadas más altas de México, y la Peña Gigante de 885 m de altura,  Huapoca, que alberga sitios arqueológicos de la cultura paquimé, y Chínipas, una de las menos conocidas, en cuyo fondo se asienta la misión más antigua de la Sierra. Todos sus ríos, excepto el Candameña vierten sus aguas al río Fuerte que acaba desembocando en el Pacífico.

Creel es el centro de acción para todo aquel que quiera adentrarse y descubrir las Barrancas. Pueblo maderero y estación de ferrocarril se ha convertido en el centro de turismo de la zona. Situado a una altitud de 2.330 m tiene un cierto aire de alta montaña. Es por ello que con un invierno frío, incluso nieve, y un otoño de noches no muy cálidas, se recomiende llevar ropa de abrigo. Una de las excursiones más demandadas es la que en unas cinco horas llega al pueblo de Cusárare, con una excepcional cascada de 30m de altura, el lago Arareko y el valle de las Ranas y de los Hongos, con formaciones rocosas que justifican su nombre y donde se encuentran la Iglesia de la Misión de San Ignacio y la cueva de Sebastián.

Urique es un antiguo pueblo minero que se haya en el fondo del cañón más profundo, la impresionante Barranca de Urique. Sólo llegar ya tiene su encanto, una carretera sin asfaltar desde Cerocahui, uno de los más bonitos pueblos de la sierra, descendiendo por un puerto de montaña de cerca de 1050 m hasta llegar al pueblo. Oasis tropical con huertas de papayas, limas, mandarinas y mangos, Urique cuenta con una modesta pero limpia oferta hotelera. Una excursión de un día es remontar el río Urique, que pasa por la Barranca del Cobre propiamente dicha, 7 Km hasta el pueblo de Guadalupe Coronado o ir 4 Km río abajo hasta Guapalaina.

Batopilas es un antiguo pueblo minero que debe su origen al descubrimiento de plata por el explorador Pedro de la Cruz en 1708. Anclado en el pasado, Batopilas se extiende 2 Km por el fondo de la Barranca de su mismo nombre. El trayecto desde la altitud de Creel, que se encuentra a 140 Km de distancia, con un descenso hasta los 460m de Batopilas, es tremendamente emocionante, diferentes barrancas, vegetaciones y climas ofrecen paisajes que van cambiando durante el trayecto. Como curiosidad debe decirse que en 1.895, Batopilas fue la segunda ciudad de México en tener energía eléctrica, por detrás de Ciudad de México. Una excursión desde aquí, es la que nos lleva a la Iglesia de la Misión de San Setevó, 8 Km. por el fondo del barranco.

El poblado Baseachi se encuentra al poniente del estado y es donde se despeña la imponente cascada del mismo nombre con 246 m de caída. Aquí da inicio otro de los cañones llamado Barranca de Candameña. Durante años se creyó que era la caída de agua más alta de México, hasta que en 1.995, a 8 Km, en el Cerro de la Corona, se descubrió otra cascada con el doble de altura, Peña Volada, con una caída libre de 453 m. Enfrente de la caída se encuentra la Peña Gigante, que con sus 885 m de altura se ha convertido en el destino preferido de los amantes del rappel, el salto libre y la escalada.

Además de los Parques Naturales y la puesta en marcha en 2.010 del Parque de Aventuras Barrancas del Cobre, que incluye el tercer teleférico más largo del mundo y formidables tirolesas, uno de los principales atractivos de las Barrancas del Cobre es el ferrocarril Chihuahua-Pacífico, popularmente conocido como CHEPE.

Desde hace cincuenta años el CHEPE ha sido uno de los ferrocarriles más famosos del mundo. 37 puentes, 86 túneles y 653 km de vías comunican el interior del norte de México, desde Chihuahua, con los Mochis, Sinaloa, en la costa del Pacífico. Su fama la ha adquirido por la belleza del paisaje que atraviesa en su recorrido. Su construcción se inició en tiempos de Porfirio Díaz, cuando se planeó como un ramal del Kansas City-México. Interrumpidos los trabajos de construcción durante la Revolución, la vía fue inaugurada en 1.961, en tiempos del presidente Adolfo López Mateos. Aunque se puede conocer la sierra Tarahumara desde el cómodo vagón del tren, es más recomendable hacer paradas de uno o más días en sitios como Divisadero, donde se puede disfrutar de las Barrancas a plenitud. La estación está situada a 2.400 metros de altitud, y el CHEPE hace una parada larga y así lo viajeros tienen tiempo de  llegar al primer mirador y disfrutar de una espectacular panorámica. También se pueden tomar paseos a caballo o hacer caminatas hasta la población de Bacajípare, para adquirir artesanía local o visitar su museo.

El CHEPE de primera exprés circula diariamente en ambas direcciones, el de clase económica sale de Los Mochis en dirección a Chihuahua los martes, viernes y domingos y en dirección contraria los lunes, miércoles y sábados.

Después de todo lo anteriormente expuesto ¿quién puede resistir la tentación de visitar las Barrancas del Cobre?

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O Brother! Where Art Thou?

Retrato costumbrista

Estrenada en el año 2000, esta película de los hermanos Joel y Ethan Coen es un ejemplo palpable de cómo hacer un cine con carga de profundidad, un retrato costumbrista del Sur de los Estados Unidos, una recreación de La Odisea de Homero que se convierte en una Road Movie por las tierras de Mississippi, una película, en fin, que, como el cerdo, no tiene desperdicio.

Desde el punto de vista del guión, las continuas referencias al viaje de Ulises y sus compañeros a Ítaca, transformadas aquí en la huida de la prisión de tres convictos y ambientada  en los años 30, es sólo uno más de los innumerables guiños que los Coen nos hacen continuamente a lo largo del film.

Al igual que en la otras películas de los Coen, Rising Arizona (1987), Fargo (1996), pero sobre todo en ésta, el retrato al aguafuerte de un territorio y unos personajes es el factor fundamental de la trama, aunque para los no conocedores de los aspectos sociológicos e históricos, incluso musicales,  que se retratan, el film queda reducido a una comedia más o menos divertida e incluso, para algunos, exagerada y sobre interpretada.

Aún así, Ethan Coen tiene la habilidad en el guión de desmenuzar con precisión quirúrgica todos los tópicos de esa Norteamérica rural, ignorante, asentada en la religión y el racismo, llenando la trama de una extensa galería de tipos humanos que representan fielmente el Sur profundo de los años de la Depresión. Todo ello con un humor negro, ácido, pero que,  finalmente, con la combinación de situaciones cómicas, acaba impregnando  los personajes de una ternura que hace que el espectador acabe perdonando sus faltas.

Desde el trabajador de ferrocarril negro que les profetiza el futuro, el bluesman negro dispuesto a vender su alma al diablo como Robert Johnson en el cruce de caminos, el director de emisora radiofónica ciego canturreando la canción mientras golpea con su bastón el cristal del estudio, el atracador de bancos remedo del gangster Baby Face Nelson, el vendedor de Biblias tuerto y embaucador, el gordo candidato a senador del estado y su hijo tragaldabas, … todo un zoológico humano que el guión, apoyándose en el esperpento,  consigue fijar en nuestra memoria para siempre.

Pero ningún texto se sustenta sin un buen elenco. Esta fue la primera película en la que los Coen utilizaron una estrella de Hollywood como George Clooney en el papel protagonista de Everett Ulises McGill y el tiro les salió redondo porque el actor de Kentucky lo borda. La película debe verse en su versión original para ver

el trabajo de la estrella en acentos y expresiones sureñas. También esplendidos sus compañeros de huída John Turturro y Tim Blake Nelson  en sus papeles del ambicioso ingenuo y del patético retrasado. Los tres refuerzan su trabajo con una interpretación en play back perfecta, tanto en el gesto como en el lip sync, del tema icono del film I´m a man of constant sorrow . De hecho la mayor parte del personal cree que Clooney canta realmente la canción interpretada en realidad por Dan Taminsky de Union Station.

El resto del reparto, a los que yo no llamaría en este caso secundarios, Chris Thomas King, John Goodman, Holly Hunter, Charles Darning, Michael Badalucco, en el breve espacio de tiempo que una película coral como esta deja a las interpretaciones, dejan huella en el recuerdo del espectador. Los diálogos bien construidos que los Coen suministran a los actores están llenos de humor negro, irónico, irreverente, pero siempre brillantes. Una perla.

No puede, en esta película, pasarse por alto la música, vehículo conductor, dinamizadora de situaciones. Sin llegar a ser un musical, el único nexo serían los Soggy Bottom Boys, la banda sonora del film funciona como un reloj. El productor musical T. Bone Burnett se encargó de recopilar toda una batería de temas populares coetáneos con la época en la que transcurre la acción para envolver la trama, convirtiendo la ambientación sonora en parte del texto. Mucho más que una banda sonora.

En los aspectos puramente fílmicos visuales, la dirección de fotografía de Roger Deakins es magistral. Los grandes planos en tonos amarillos y ocres respetan fielmente el paisaje plano de Mississippi, dotando a la película de una cierta sensación de desolación. Por  otra parte el tratamiento fotográfico en las secuencias oníricas y puente como el bautismo comunitario en el río, las mujeres, remedo de las sirenas de la Odisea, que los seducen o el ritual del Ku Klux Klan,  es sencillamente magistral.

En resumen, una mirada con gran sentido del humor, el gag del intento frustrado de subir al tren nos acerca a cine mudo, pero una mirada que despedaza sin piedad todos los tópicos de una cultura magnificada  por el cine norteamericano dejándola en su justo lugar, una mirada humanística que retrata hombres y mujeres prisioneros de sus propias miserias y los sitúa en su verdadero contexto.

Los Coen son, sin lugar a dudas, los mejores hermanos de la historia del cinematógrafo desde  los Marx, con permiso de los Warner, Groucho dixit.

Links de interés

 http://bkhannoblog.blogspot.mx/2005/08/odisea-ii-o-brother-where-art-thou.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Hermanos_Coen

http://en.wikipedia.org/wiki/O_Brother,_Where_Art_Thou%3F

http://tbonepage.tripod.com/

http://www.imdb.es/title/tt0190590/reviews

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No

La realidad es más increíble que la publicidad.

“No olvidemos que una campaña electoral es un proceso de comunicación persuasiva, de índole ideológica, cuya meta es conseguir los votos del electorado, objetivo que entraña el refuerzo de las actitudes de los públicos favorables y la captación de los públicos flotantes”

La película No del director chileno Pablo Larraín (Tony Manero, Post Mortem), protagonizada en su papel principal por el actor mexicano Gael García Bernal, se centra en el referéndum que el 5 de octubre de 1988 se produjo en el Chile de Pinochet. El plebiscito se llevó a cabo en aplicación de disposiciones transitorias de la Constitución Política de 1980, para decidir si Augusto Pinochet seguiría en el poder hasta marzo del 97. El triunfo de la dictadura, el voto SI, significaba también la continuidad en el control del régimen tanto del general, cómo del sector económico de la sociedad chilena que lo sustentaba.

Basada en la obra teatral del autor chileno Antonio Skármeta “El plebiscito”, el filme es una ficción realizada a partir de una investigación de cuatro años, encabezada por el guionista Pedro Peirano y la periodista Lorena Penjean, en la que se contó con el asesoramiento del publicista y actor José Manuel Salcedo, quien, junto con Eugenio García, fueron algunos  de los gestores de la campaña de los partidarios de votar NO. De ellos surge el personaje de René Saavedra, el publicista que en la película consigue con su campaña publicitaria que las fuerzas democráticas se alcen con la victoria. Esto significó el principio del fin de Pinochet y el comienzo de una nueva y deseada etapa  y el retorno de las libertades en Chile.

No fue fácil para el publicista del filme convencer a la oposición de utilizar el lenguaje y tácticas publicitarias aplicadas al único medio de difusión masiva posible en la campaña, la televisión. Con escasos medios, pero mucha creatividad y a pesar de las tensiones sobre el enfoque de la misma con los partidos de la oposición, unidos bajo un logotipo que representa el arco iris y el slogan La alegría ya viene,  logra armar una campaña que apela a un discurso centrado en la alegría y la esperanza.

Otros personajes de la película son el político que coordina al publicista y los partidos, interpretado por Luis Gnecco , Alfredo Castro en el papel del pragmático jefe de la opción del SI,  el ministro de la dictadura interpretado por Jaime Vadell  y el director de comerciales caracterizado por Nestor Cantillana.

En el aspecto técnico, la decisión del director de rodar con cámaras Ikegami de la época en soporte U-Matic 3/4 para compaginar mejor visualmente la ficción con las imágenes documentales que la película tiene, es ciertamente discutible, no siempre acercarse a la realidad con exactitud hace la ficción más creíble. Elogiable la ambientación y muy buen trabajo del director Pablo Larraín en esta su tercera película sobre la era Pinochet.

La película, que ganó el Art Cinema Award en la Quincena de Realizadores del Festival de Cine de Cannes, aunque centrada en la gestación de una campaña publicitaria con el telón de fondo de una dictadura, no dejará indiferentes a los chilenos, es una parte reciente de su propia historia, y al resto de los mortales deberá hacerles reflexionar sobre las consecuencias de los resultados de transiciones  que tratan de olvidar el pasado para crear el futuro. Léase también España.

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Memoria de mis putas tristes

Mucho ruido y pocas nueces.

Afrontar el reto de hacer una película a partir de un libro editado previamente es siempre una ecuación difícil de resolver. Pero si el autor de la novela es Gabriel García Márquez, la tarea se vuelve poco menos que imposible.  Y no sólo por la capacidad de abstracción que guionistas y director  deben  hacer para convertir el texto en imágenes, sino también por las servidumbres que la producción asume para llevar a cabo un proyecto fílmico que, aunque inicialmente destinado al éxito dado el tirón y el reconocimiento que un laureado premio  Nobel  tiene, esas mismas ventajas de partida en los aspectos de publicidad y distribución, se convierten en un lastre que acaban repercutiendo en el resultado final que se proyecta en la pantalla y que es, en definitiva, lo que el público juzga.

Vamos por partes. La novela, y por ende la película, se basa en la premisa de un anciano que el día que cumple noventa años, decide darse una fiesta en un burdel con una niña  virgen de 14 años, pero que, llegado a la hora de la verdad y con la niña dormida en la cama, sólo puede mirarla y reflexionar, rememorando su propia vida, sobre la vejez y el amor.  No se trata aquí de hacer una exégesis del texto de García Márquez, inspirado en la novela de Yasunari Kabawata, La casa de las bellas dormidas, pero el texto, además de un buen punto de inicio, está plagado de frases excepcionales. Recomendable. Aunque con grandes frases no se hacen grandes películas.

No es baladí el hecho de que el director y alma mater del proyecto sea Henning Carlsen, Dilemma (1962), Hambre (1966), Oviri (1986), Pan (1995), director danés de 85 años, llevando a la gran pantalla la obra de un renombrado autor de 85 años, su agente literario es Carmen Balcells,  sobre las tribulaciones de un señor de 90. Primer punto de atención para la producción. Pretender levantar un rodaje en el que debe aparecer una niña de catorce años desnuda, sin que se te echen encima todas las asociaciones en defensa de derechos habidos y por haber del mundo mundial, tiene menos futuro que el encargado de vestuario de una película porno. Segundo punto de atención para la producción. Creer, seguramente helados por el frío danés, que plantear el rodaje en un país caribeño como Cuba primero o Puebla en México, ayuda económica incluida, después,  facilitaría las cosas, es,  como mínimo, una falta de visión estratégica  imperdonable por decirlo suave. Seis años para levantar el proyecto. Tercer punto de atención para la producción.

El resultado final es que se acaba rodando en Campeche, México, a hurtadillas, y la niña de catorce  se convierte en una chica de veinte años interpretada por una actriz de treinta. Nos hemos cargado la premisa inicial.

En esos casos es difícil, porque no estás en la cocina, entender las razones contractuales o económicas, tal vez sentimentales, que hacen que, a pesar de todo, los proyectos sigan adelante contra viento y marea y que, como estaba previsto, acaben estrellándose contra un iceberg. No hay nada nuevo bajo el sol.

En cuanto a los aspectos meramente artísticos, el elenco está debidamente desproporcionado con un Emilio Echavarría que hace un esfuerzo ímprobo por ser un anciano de 90 años pero con resultados desiguales, según secuencia, unas Geraldine Chaplin y Ángela Molina que no acaban de cuajar en sus papeles, da la impresión  que no se los creen,  y un casting de secundarios que parece reclutado por el antiguo método marinero de la leva  en las calles de San Francisco de Campeche. Cosas de la producción.

Técnicamente y dando por supuesto los esfuerzos y el interés de Carlsen y todo su equipo en provocar una mínima reacción en los que, sentados en un cómodo sillón con palomitas y Coca Cola en ristre, tienen la última palabra, la película transcurre a duras penas. Debo de reconocer que mi crítica no es del todo ecuánime porque en algunos momentos me dormí. Insoportable el ligero desenfoque que tenía toda la proyección, tal vez la copia o que el proyeccionista también sucumbió en los brazos de Morfeo.

En fin, en el cine muchas veces, o casi siempre, el director quiere pero la producción no puede.

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